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28 04 2011

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Anillos de Compromiso: el diamante

26 04 2011

por Jorge Zambrano

En vista del ENORME interés que la gente resultó tener por los Anillos de Promesa, decidí ahora escribir un artículo sobre Anillos de Compromiso. Como dato curioso, les comparto algunas de nuestras estadísticas: a este blog han llegado  3,153 personas a través de la palabra “anillos”, 2,647 a través de “anillo de promesa” y 2,414 a través de “anillos de promesa”. ¡Esos 3 términos se encuentran dentro de nuestro Top 5 de todos los tiempos!

Yo no di anillo de promesa, mi postura no ha cambiado desde que escribí el artículo, pero me doy cuenta que la mayoría de quienes leyeron el artículo sí dieron, recibieron, quieren dar, o quieren recibir uno. Lo que sí les comento es que, apegándome a las normas sociales establecidas, hace un año di un anillo de compromiso. Cuando comencé la búsqueda, pensé en cómo me hubiera gustado encontrar un artículo del tipo things I wish I knew when I was buying. En mi caso, un par de amigos me asesoraron, busqué información en internet, y visite varias joyerías. ¡Espero que esta información les sea útil!

En cuanto al diamante, hay 6 elementos que considerar:

  • Certificación: Esto significa que un laboratorio especializado detalla de manera objetiva las características del diamante. El más reconocido es el GIA ¿Qué ventajas tiene el que un diamante esté certificado? 1. El que uno sepa que lo que está comprando es realmente un diamante. 2. El que uno sepa que el diamante no proviene de zonas de conflicto (¿Vieron la pelicula “Blood Diamonds”? Yo la vi con mi novia pero no funcionó, sí tuve que como quiera comprar un diamante). 3. El que uno conozca de manera exacta sus características. Para cada diamante certificado existe un dossier que detalla sus características y que contiene un número de serie. Cuando un diamante está certificado por lo general también está inscrito, eso significa que le inscriben con un laser su número de serie, el cual solo puedes ver con un lente de aumento 40X o algo así. La otra ventaja que eso tiene es que al momento que lleven a limpiar su anillo de compromiso, sea mucho más difícil que les cambien su diamante por otro de menor calidad. Los diamantes certificados obviamente son más caros y por supuesto existen los diamantes con inscripciones piratas. En la página de la GIA puedes revisar la certificación de un diamante teniendo a la mano su número de serie y cantidad de quilates.
  • Forma: Existe redondo, radiante, princesa, etc. El que yo creo que todos conocemos es el redondo o brillante (véase ilustración), es por mucho el más popular a nivel mundial. El corte brillante es el más caro ¿por qué? porque es en el que más material se desperdicia. Para mi gusto también es el que mejor se ve.
  • Corte: Este cuantifica su calidad, las escalas comunes miden simetría y pulido y van de mejor a peor: Ideal, Excellent, Very Good, Good. No les sabría describir como es el corte ideal porque necesitaríamos entender complicadas teorías del comportamiento de la luz y cálculos matemáticos para optimizar las proporciones en que el diamante tiene que ser cortado para mejorar su desempeño visual. En el dossier viene un esquema de las proporciones pero ya que uno las sepa interpretar es otra cosa, traten de irse siempre por corte Ideal o Excellent.
  • Tamaño: A la gente le gustan los números enteros, el número que a todo mundo le viene a la mente es el 1.00 porque suena como un número “completo”, la gente no tiende a pensar en términos de números decimales. El tamaño se mide en quilates y los “comunes” van desde 0.25 a uno y cacho. En mi opinión—y dependiendo mucho del medio social en que se muevan—no es común ver diamantes de más de un quilate. El precio por quilate no varía de manera lineal, un diamante de 1.00 quilate no cuesta el doble que uno de 0.50 quilates, ¡cuesta VARIAS veces más!
  • Color: El color de un diamante va desde D (incoloro) hasta Z (amarillo). En mi opinión, la escala maneja demasiados valores—es imposible para alguien que no sea un experto distinguir entre un color D y un E. Algunas joyerías de marca solo manejan diamantes de colores D al G. Al igual que con los quilates, de una letra a la siguiente el incremento en precio no es lineal.
  • Pureza: La escala de pureza se refiere a las inclusiones e imperfecciones presentes y va de mejor a peor: FL (flawless), IF (internally flawless), VVS1 (very, very slightly included), VVS2, VS1 (very slightly included), VS2, SI1 (slightly included), SI2, I1 (included), I2, I3. Igual que con los demás parámetros, el incremento de precio de un grado al siguiente no es lineal. Existe cierta convención popular que de un VS2 para arriba, es un buen diamante. Estoy de acuerdo, las impurezas no se pueden percibir a simple vista, se necesita un microscopio.

Ahora lo que hay que conseguir es un buen balance entre estos seis elementos. Hay quienes prefieren tener un diamante de 1.00 quilate pero amarillo y hay quienes prefieren uno de 0.30 quilates pero incoloro. En mi opinión, los factores que más importan son el corte y el tamaño. En cuanto al corte, un diamante bien cortado va a refractar la luz en muchos colores, un diamante mal cortado va a ser opaco y no va a “deslumbrar”. En cuanto al tamaño, vamos a ser sinceros, dejémoslo en que esta es una de esas cosas en las que “el tamaño sí importa”. A simple vista no se nota la diferencia entre un 0.60 y un 0.70, pero sí cuando se compara uno con otro, lo cual seguramente sucederá tarde o temprano. El color y la pureza—siempre y cuando estén dentro de un rango “moderado”—van a ser muy difíciles de distinguir.

Do’s & Don’ts: Comprar un diamante es a fin de cuentas una negociación. Cuando uno entra a una joyería, uno ya trae en la mente un número y—en mi opinión—es importante NO revelarlo. Tal vez el joyero tratará hacerte creer que si no le dices cuanto tienes pensado gastar, no sabe ni cómo atenderte, pero yo no estoy de acuerdo. Uno siempre puede llegar diciendo “Estoy interesado en un D-G, VS2, forma redonda, corte excelente y certificado por la GIA” y no creo que tengan más de  cinco opciones que cumplan con esos requisitos. ¿Por qué digo que no hay revelar el número? Si uno revela desde un principio cuanto está dispuesto a gastar lo más probable es que termines gastando exactamente eso, ya sea que solamente te muestren opciones que estén por encima de tu número y luego te hagan un “descuento”, que te ajusten (hacia arriba) el precio de la  montura, o que simplemente no te ofrezcan un descuento que te pudieran haber ofrecido. Si en la joyería tienen varios diamantes que cumplen con las características que buscan, pidan verlos todos, pregunten por el precio de todos, pregunten por el precio de las monturas y solamente después de eso, escojan la combinación de diamante y montura que están dispuestos a pagar. Recuerden el refrán “según el sapo, la pedrada”, si llegas diciendo que te quieres gastar una millonada, eso te van a cobrar. Otras observaciones que valen la pena destacar son:

  • Las joyerías SIEMPRE están “en descuento” (ignora el “precio original”, fíjate solamente en el precio final)
  • SIEMPRE va a haber un (supuesto) interesado en el mismo diamante que tu apunto de ganártelo (lo dicen solo para presionarte a que des un anticipo para separarlo)
  • CASI SIEMPRE te van a contar la historia de que justo la semana pasada un cliente les compró un diamante de 5.00 quilates o alguna semejante barbaridad (lo dicen para darte a entender que, como joyería, están muy bien establecidos y que otros compradores “que seguramente sabrán mucho sobre el tema” les depositan su confianza)
  • A VECES los vendedores les van a decir “nuestros diamantes son x% más grandes que el resto, o x% más brillosos que el resto, etc.” (ignoren esa información, los vendedores son subjetivos, las certificaciones son objetivas)
  • NUNCA reveles tus cartas. No menciones que no encontaste nada en otras joyerías, que las otras joyerías están más caras, que estas desesperado por comprar ya el anillo, etc. (es mejor proyectar que uno tiene otras opciones y tiempo suficiente para hacer una compra inteligente. ¡A mi incluso me llegaron a ofrecer descuentos de “último momento” cuando iba saliendo de la joyería!)

¡Próximamente escribiré la segunda parte de este artículo que tratará sobre las monturas!





Juego de Tronos y el snobismo intelectual

18 04 2011

por Ale Garza

Por ahí del 2003 descubrí una serie de libros llamada A Song of Ice and Fire, de la cual me enamoré perdidamente. La espera por la siguiente entrega de la saga ha sido larga, pero afortunadamente HBO decidió adaptar el primer libro, Game of Thrones (Juego de Tronos), y, al igual que muchos otros lectores, he aliviado mi sed discutiendo los cambios y pormenores del programa.

Pocos días antes de que Juego de Tronos saliera al aire, Ginia Bellafante publicó en el New York Times una reseña muy controversial: no por sus opiniones respecto al programa en sí, sino por sus comentarios respecto a las mujeres y la fantasía. Según Bellafante, a las mujeres no les interesa la fantasía, la cual llama ficción para niños. ”Aunque no dudo que hay mujeres en el mundo que leen libros como los del Sr. Martin, puedo honestamente decir que jamás he conocido a ni una sóla mujer que se ha puesto de pie indignada en su club de lectura, y se ha negado a leer el último libro de Lorrie Moore a menos que todos lean El Hobbit primero.” Luego argumenta que la única razón por las que las mujeres les interesaría ésta serie, es porque metieron muchas escenas gráficas de sexo.

Encuentro su reseña ofensiva tanto cómo mujer y cómo lectora. Ya he hablado en este blog sobre las expectativas que hay en cuanto a lo ”femenino”. No es la primera vez que escucho que la fantasía, todo eso con ”espaditas y reyes”, no es para mujeres, y al igual que las muchas mujeres que leen o que escriben libros de fantasía, estoy en desacuerdo. Pero principalmente me molesta la necesidad de catalogar libros. Una vez que los meten en una cajita, sobre todo si es en una cajita como ”fantasía”, ya valió- el estigma que hay en contra del género es increíble. Ya hay varios amigos lectores que hacen una mueca cuando se enteran que encontrarán el libro que estoy recomendando en la sección de fantasía.

Estoy harta de la gente que te juzga si lees un libro de fantasía, o si lees algo fuera del canon literario aprobado por los intelectuales en poder. Los porteros de lo que es o no cultura. Como estudié letras, esta gente que describo me ha tolerado mis ”deslices” un poquito más, cómo si yo fuese una vegetariana que cacharon comiendo una Big Mac. Un momento de debilidad, sólo eso. Es como si teniendo mi diploma invisible de haber leído clásicos de la literatura, en toda su condescendencia me permiten mi basura. Odio que la lectura, en vez de ser una actividad de enriquecimiento o entretenimiento personal, parezca una competencia de erudición. ”Ah, X libro,” dicen (X siendo Código da Vinci, Harry Potter, Twilight, A Song of Ice and Fire, o cualquier otro) ”en vez deberías de leer al autor Y” (refiriéndose a Ryszard Kapuściński o Umberto Eco). Ojo, no estoy diciendo que recomendar libros o autores sea malo (nunca lo es) o que tengo algo en contra de los escritores que nombré. Lo que me molesta es el ”en vez”. Cada libro tiene su momento, su valor, y tratar de imponerle a los demás nuestras ideas de lo que es arte o apropiado según nuestra inteligencia es terrible.

Claro que uno como lector puede con el tiempo desarrollar intuición sobre qué tipo de historias le atraen y cuales no. Pero creo que aquellos que se creen buenos lectores deberían de recordar ”no juzgar un libro por su portada”, y de vez en cuando darle una ojeada a algo distinto. Juego de Tronos es algo distinto, pero sé que aunque no es un estereotípico representante de la fantasía, eso no significa que a todos les va a gustar. Y no tengo ningún problema con eso, con tal de que al menos le den una oportunidad y lo juzguen como libro individual y no como parte de un gurpo. Tristemente el New York Times no pudo encontrar a alguien quien pudiera ver más alla de sus propios estereotipos.








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