Puertas y modales

9 06 2011

por Jorge Zambrano

Puertas y Modales

Hola a todo mundo, este artículo lo empecé a escribir en el 2007, basándome en un comentario que escribió una de nuestras lectoras. Inicialmente iba a ser una respuesta a un comentario pero terminó tan largo que mejor decidí publicarlo como artículo. Su comentario  en ese entonces fue:

“Las feministas han sido criticadas porque reniegan de la caballerosidad y de ser tratadas como “damas”, en el sentido en que se trataban, en los tiempos de las Cortes: como personas que no pueden hacer nada por sí mismas… entonces había que abrirles la puerta del coche, ayudarle a sentarse en la mesa, pagar la cuenta, encenderles el cigarrillo… etc.”

Esta experiencia ocurrió una vez que fui a una comida del trabajo. Una compañera me preguntó si podía venirse conmigo en mi carro y le dije que por supuesto que sí. Fuimos, dejé mi carro en el valet parking, comimos, y no sucedió nada trascendental para fines de este relato. De salida llega el valet con mi carro con el lado del conductor hacia nosotros. Se baja el señor, le soy una propina y se queda sosteniendo la puerta para que yo entre, mientras que mi compañera sube por el lado del copiloto (véase ilustración).

Lo que sucedió después de que cerramos las puertas fue que ella me ¡RECLAMO por no haberle abierto la puerta! “Gracias por haberme abierto la puerta eh” (en tono sarcástico). Yo le expliqué que no lo hice conscientemente y que aparte el valet se bajó de mi lado y se quedó sosteniéndome la puerta—hubiera sido muy impráctico después de eso ahora yo rodear el carro, abrirle la puerta a ella, esperar a que se sentara, cerrarle la puerta, rodear el carro otra vez, sentarme y finalmente que el valet me cerrara la puerta a mí.

En ese momento me molestó mucho que me reclamara porque, si ni mi novia me reclama por eso, que va a andar esta madame exigiendome todavía más que ella. Después me quedé pensando en los sucedido y estoy de acuerdo que todo eso de abrir la puerta, encender el cigarro, acercar la silla, pagar la cuenta, etc. son “detalles bonitos”, pero en su debido lugar, en su debido momento y sobretodo con la debida persona.  Para mi manera de verlo, todos esos son detalles, no derechos, no son cosas que se deban de reclamar por incumplimiento. Uno debe de poderlos dar como un plus cuando la situación lo amerite, no deben de tomarse como el estándar. Uno como hombre debe de tener la libertad de usar esos detalles a su gusto, esas son las “armas” de los hombres y si las mujeres nos las arrebatan ¿luego que vamos a hacer? Cuando el darlos ya no está en el gusto de quien los da sino más en la reacción negativa de la otra persona al no recibirlos, ya están mal las cosas.

Anuncios

Acciones

Information

One response

9 06 2011
Luisa

Hola!

Yo estoy de acuerdo que es un detalle abrir la puerta a las mujeres y ese detalle debe guardarse para las personas especiales, sino, la chava especial, novia o esposa se sentirá al mismo nivel que cualquier compañera de trabajo, conocida o amiga y ese “detalle” perderá su valor.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: