¿Neocriollismo?

21 06 2011

Por Juanky Madero

Un tema que siempre me ha hecho pensar es el racismo y/o clasismo en San Pedro y más en general, en México. Creo que es un tema bastante interesante con implicaciones importantes. Me parece que, sin duda, existen fuertes casos de racismo y clasismo en nuestro país. Lo que hace el tema más complejo que en otros países es que no hay “razas” claramente definidas. Cuando llenas una forma gubernamental aquí, no te piden escoger a qué raza perteneces (como ocurre en Estados Unidos). A grandes rasgos, la gente en general creo que piensa en indígenas y mestizos, y quizá algunos mencionen a los europeos.
Actualmente, la población de México se compone aproximadamente de la siguiente manera:

Las cifras varían un poco dependiendo dónde se busque, pero más o menos esa es la idea. El punto es que los “blancos” son una minoría, y sin duda son el grupo más dominante. De ahí el título de este artículo. Recordaremos de nuestras clases de primaria, que durante la época colonial, el criollo era el Español nacido en México. Después de los Españoles, eran los criollos los que dominaban el país. Hoy, yo veo una especie de “neocriollismo”. Sé que estoy simplificando las cosas, pero a grandes rasgos, a pesar de tener más de 200 años de independencia, ciertas cosas no han cambiado tanto como nos hubiera gustado. El grupo que domina al país es el de los “criollos”. No sólo es así, sino que en muchos casos, los no-criollos son discriminados. Mucha gente “criolla” dice que no son racistas, pero si la persona que su hijo o hija trae a su casa no es blanca, las cosas se pueden poner complicadas.

Esto está muy relacionado con el tema de lo “naco” (que da para todo otro artículo). He escuchado gente decirle a alguien “naco” simplemente con ver una foto de una persona de rasgos indígenas, aunque hay gente que define lo naco de diferente forma, diciendo que es lo de mal gusto, mala educación, etc.
Si hacemos un análisis a detalle de la publicidad en México (cosa que no voy a hacer..) estoy seguro que veríamos que las personas que dominan los comerciales son blancas. Aquí están sólo unos cuantos:

¿Qué opinan ustedes? ¿Hay racismo en México? ¿Vivimos en una época de “neocriollismo?  ¿Qué experiencias han tenido?

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Puertas y modales

9 06 2011

por Jorge Zambrano

Puertas y Modales

Hola a todo mundo, este artículo lo empecé a escribir en el 2007, basándome en un comentario que escribió una de nuestras lectoras. Inicialmente iba a ser una respuesta a un comentario pero terminó tan largo que mejor decidí publicarlo como artículo. Su comentario  en ese entonces fue:

“Las feministas han sido criticadas porque reniegan de la caballerosidad y de ser tratadas como “damas”, en el sentido en que se trataban, en los tiempos de las Cortes: como personas que no pueden hacer nada por sí mismas… entonces había que abrirles la puerta del coche, ayudarle a sentarse en la mesa, pagar la cuenta, encenderles el cigarrillo… etc.”

Esta experiencia ocurrió una vez que fui a una comida del trabajo. Una compañera me preguntó si podía venirse conmigo en mi carro y le dije que por supuesto que sí. Fuimos, dejé mi carro en el valet parking, comimos, y no sucedió nada trascendental para fines de este relato. De salida llega el valet con mi carro con el lado del conductor hacia nosotros. Se baja el señor, le soy una propina y se queda sosteniendo la puerta para que yo entre, mientras que mi compañera sube por el lado del copiloto (véase ilustración).

Lo que sucedió después de que cerramos las puertas fue que ella me ¡RECLAMO por no haberle abierto la puerta! “Gracias por haberme abierto la puerta eh” (en tono sarcástico). Yo le expliqué que no lo hice conscientemente y que aparte el valet se bajó de mi lado y se quedó sosteniéndome la puerta—hubiera sido muy impráctico después de eso ahora yo rodear el carro, abrirle la puerta a ella, esperar a que se sentara, cerrarle la puerta, rodear el carro otra vez, sentarme y finalmente que el valet me cerrara la puerta a mí.

En ese momento me molestó mucho que me reclamara porque, si ni mi novia me reclama por eso, que va a andar esta madame exigiendome todavía más que ella. Después me quedé pensando en los sucedido y estoy de acuerdo que todo eso de abrir la puerta, encender el cigarro, acercar la silla, pagar la cuenta, etc. son “detalles bonitos”, pero en su debido lugar, en su debido momento y sobretodo con la debida persona.  Para mi manera de verlo, todos esos son detalles, no derechos, no son cosas que se deban de reclamar por incumplimiento. Uno debe de poderlos dar como un plus cuando la situación lo amerite, no deben de tomarse como el estándar. Uno como hombre debe de tener la libertad de usar esos detalles a su gusto, esas son las “armas” de los hombres y si las mujeres nos las arrebatan ¿luego que vamos a hacer? Cuando el darlos ya no está en el gusto de quien los da sino más en la reacción negativa de la otra persona al no recibirlos, ya están mal las cosas.





Lady Controversia

6 05 2011

Siempre generando controversia

Por Juanky Madero

Un breve comentario sobre algo que escuché hoy y pensé que era interesante para compartir con los lectores de SPNs para escuchar sus opiniones.

En la mañana venía manejando y escuché a Pedro Ferriz (no soy fan pero prendí el radio y estaba hablando de Lady Gaga y me llamó la atención.   El señor estaba verdaderamente en shock y tremendamente ofendido. Entiendo que ayer se presentó Lady Gaga en el DF, y como es su costumbre, causó mucha controversia.  No sé qué hizo la señorita Gaga al principio del concierto pero Ferriz  dijo que “no lo podía decir al aire”, y que dijo cosas extremadamente irreverentes contra Jesús.    Dijo que estaba verdaderamente confundido, que no lo lograba entender, y que peor aún… la siguiente generación (su hijo), tampoco lograba entenderlo.

La verdad, no estoy muy familiarizado con todo el fenómeno Lady Gaga. He escuchado algunas canciones y me parece que son muy pegajosas. No son obras de arte, pero por lo general así es el pop.   Lo que me sorprendió mucho, fue en sí que Ferriz estuviera tan sorprendido.  “Quisiera penetrar en su psicología” dijo, o algo muy parecido.    A mí me parece que es bastante sencillo.  ¿Por qué hace todo lo que hace?  Pues para llamar la atención. La controversia siempre vende.   Como el mismo Ferriz comentó en su programa, es de cierta manera lo que Madonna hacía cuando iniciaba su carrera.   Mucho sexo, blasfemia, atuendos muy llamativos, etc.  Llamaba mucho la atención y ambas se han convertido en fenómenos mediáticos enormes. (aunque falta ver por cuánto tiempo lo mantendrá Lady Gaga).

Habrá quien pueda debatir que no es sólo para llamar la atención, que así es ella y busca establecer su identidad única o algo así. No sé… puede ser.   Tiene una canción que se llama “Born this way” en la que habla de defender a la gente como es, sin buscar cambiarla, y  al parecer la canción se ha convertido en una especie de himno en la comunidad gay.  Me parece muy bien todo eso. No tengo ningún problema y creo que puede tener una influencia positiva.

En fin, regresando a la controversia reciente. Investigué un poquito, y aunque no sé exactamente  lo que hizo Lady Gaga que enfureció tanto al señor Ferriz,  descubrí que acaba de sacar una canción que se llama “Judas”.    Y al parecer en el video ella encarna a María Magdalena, la ex prostituta a la que Jesús perdonó.

Un extracto de la canción:

When he comes to me, I am ready
I’ll wash his feet with my hair if he needs
Forgive him when his tongue lies through his brain
Even after three times, he betrays me

I’ll bring him down, bring him down, down
A king with no crown, king with no crown

I’m just a Holy fool, oh baby he’s so cruel
But I’m still in love with Judas, baby

(mi traducción , no profesional pero creo que da la idea adecuada)

 

Cuando viene a mí, estoy lista.

Lavaré sus pies con mi cabello si lo necesita

Lo perdonaré cuando su lengua mienta a través de su cerebro

Inclusive si después de tres veces, me traiciona

 

Lo derrocaré, lo derrocaré

Un rey sin corona, rey sin corona

 

Sólo soy una tonta Santa, Oh baby, él es tan cruel

Pero aún estoy enamorada de Judas.

 

 

¿Qué opinan?  ¿Quiere ofender, o no? ¿Sólo quiere llamar la atención? ¿Les gusta su música? ¡Buen fin!





Juego de Tronos y el snobismo intelectual

18 04 2011

por Ale Garza

Por ahí del 2003 descubrí una serie de libros llamada A Song of Ice and Fire, de la cual me enamoré perdidamente. La espera por la siguiente entrega de la saga ha sido larga, pero afortunadamente HBO decidió adaptar el primer libro, Game of Thrones (Juego de Tronos), y, al igual que muchos otros lectores, he aliviado mi sed discutiendo los cambios y pormenores del programa.

Pocos días antes de que Juego de Tronos saliera al aire, Ginia Bellafante publicó en el New York Times una reseña muy controversial: no por sus opiniones respecto al programa en sí, sino por sus comentarios respecto a las mujeres y la fantasía. Según Bellafante, a las mujeres no les interesa la fantasía, la cual llama ficción para niños. ”Aunque no dudo que hay mujeres en el mundo que leen libros como los del Sr. Martin, puedo honestamente decir que jamás he conocido a ni una sóla mujer que se ha puesto de pie indignada en su club de lectura, y se ha negado a leer el último libro de Lorrie Moore a menos que todos lean El Hobbit primero.” Luego argumenta que la única razón por las que las mujeres les interesaría ésta serie, es porque metieron muchas escenas gráficas de sexo.

Encuentro su reseña ofensiva tanto cómo mujer y cómo lectora. Ya he hablado en este blog sobre las expectativas que hay en cuanto a lo ”femenino”. No es la primera vez que escucho que la fantasía, todo eso con ”espaditas y reyes”, no es para mujeres, y al igual que las muchas mujeres que leen o que escriben libros de fantasía, estoy en desacuerdo. Pero principalmente me molesta la necesidad de catalogar libros. Una vez que los meten en una cajita, sobre todo si es en una cajita como ”fantasía”, ya valió- el estigma que hay en contra del género es increíble. Ya hay varios amigos lectores que hacen una mueca cuando se enteran que encontrarán el libro que estoy recomendando en la sección de fantasía.

Estoy harta de la gente que te juzga si lees un libro de fantasía, o si lees algo fuera del canon literario aprobado por los intelectuales en poder. Los porteros de lo que es o no cultura. Como estudié letras, esta gente que describo me ha tolerado mis ”deslices” un poquito más, cómo si yo fuese una vegetariana que cacharon comiendo una Big Mac. Un momento de debilidad, sólo eso. Es como si teniendo mi diploma invisible de haber leído clásicos de la literatura, en toda su condescendencia me permiten mi basura. Odio que la lectura, en vez de ser una actividad de enriquecimiento o entretenimiento personal, parezca una competencia de erudición. ”Ah, X libro,” dicen (X siendo Código da Vinci, Harry Potter, Twilight, A Song of Ice and Fire, o cualquier otro) ”en vez deberías de leer al autor Y” (refiriéndose a Ryszard Kapuściński o Umberto Eco). Ojo, no estoy diciendo que recomendar libros o autores sea malo (nunca lo es) o que tengo algo en contra de los escritores que nombré. Lo que me molesta es el ”en vez”. Cada libro tiene su momento, su valor, y tratar de imponerle a los demás nuestras ideas de lo que es arte o apropiado según nuestra inteligencia es terrible.

Claro que uno como lector puede con el tiempo desarrollar intuición sobre qué tipo de historias le atraen y cuales no. Pero creo que aquellos que se creen buenos lectores deberían de recordar ”no juzgar un libro por su portada”, y de vez en cuando darle una ojeada a algo distinto. Juego de Tronos es algo distinto, pero sé que aunque no es un estereotípico representante de la fantasía, eso no significa que a todos les va a gustar. Y no tengo ningún problema con eso, con tal de que al menos le den una oportunidad y lo juzguen como libro individual y no como parte de un gurpo. Tristemente el New York Times no pudo encontrar a alguien quien pudiera ver más alla de sus propios estereotipos.





Sampetrinos: ¿cerrados?

28 08 2007

por Juanky Madero

Entre los múltiples comentarios que hemos estado viendo en el blog, hay un tema en particular que me llamó mucho la atención al leer las opiniones de los lectores y me gustaría escuchar un poco más  al respecto. Uno de nuestros lectores, Marco, hace poco sugirió que profundizaramos en el tema de cómo los foráneos enfrentan la vida social al llegar a San Pedro.

Definitivamente, uno de los estereotipos alrededor de los regios/sampetrinos es el ser cerrados.

Yo nací en el D.F, y llegué a Monterrey a los 10 años. Creo que tuve suerte porque en realidad no tuve muchos problemas para hacer amigos, en gran parte debido a la edad supongo. De cualquier forma, seguí llevándome con ese grupo de amigos sampetrinos hasta la fecha, y paralelamente hice nuevos amigos en la carrera, en su mayoría foráneos. Hoy sigo llevándome con los dos grupos, pero es sorprendente ver que mi grupo de amigos sampetrinos sigue prácticamente igual, no se han agregado nuevos elementos, excepto algunas excepciones pero nunca foráneos.

¿Cómo lo ven ustedes? ¿Qué experiencias han tenido como sampetrinos o foráneos? ¿A qué se debe esta tendencia a ser cerrados?, si es que están de acuerdo que existe.





Meseros…

2 07 2007

Por Jorge Zambrano

Mesero

¿Alguna vez se han topado con un mesero que se le parezca? No me refiero en el físico sino en lo arrogante, pues yo sí, varias veces. No tengo nada en contra de los meseros, ni digo que todos sean así, pero si un par de ocasiones me han tocado meseros en que ya no entiendo quién se supone que está atendiendo a quién. Estos son principalmente los meseros de discos y bares, los de los restaurantes por lo general no son así. En los restaurantes mientras más fino y elegante sea esté, mejor trato recibe uno, por el contrario en discos y bares, mientras más “chic” sea el lugar, peor tratan a uno.

Una experiencia celebré fue una vez que fui a una disco y el mesero que nos tocó, nos exigía de entrada algo así como $350.00 pesos de propina por adelantado, ¡POR ADELANTADO! Sinceramente, yo como cliente si voy a una disco o a un bar, voy a pasar un buen rato con mis amigos, no a andar aguantando a un pesado que me esté presionando toda la noche para que consuma más, que me haga caras si no pido lo más caro del menú y que al final sin pena insista en que le deje todavía más propina. Yo soy de la idea que la propina es una gratificación que se gana (no se merece nomás por ser mesero) por brindar un excelente servicio. Si este contribuyó a que mi experiencia en ese lugar haya sido incomoda, no veo porque deba yo de darle un premio por ello.

¿Ustedes que opinan? ¿Qué experiencias interesantes han tenido con meseros? ¿Algún lector que haya trabajado como mesero(a) que nos pueda compartir experiencias?





El Premio a la Impuntualidad

3 06 2007

Por Jorge Zambrano

Uno de los tantos aspectos que siempre me ha llamado la atención al momento de observar otras culturas, es la percepción que tienen estas sobre tiempo. Hay las que lo valoran y las que no. En las culturas donde es valorado, el llegar 15 minutos tarde sin justificación, puede ser razón suficiente para deteriorar una amistad o ser despedido de un trabajo. En otras no hay de qué preocuparse, si vas 15 minutos tarde, probablemente te dejen esperando a ti otros 15 más.

Creo ver una relación en esto, me da la impresión que es en las culturas individualistas donde tienden más a valorarlo y en las colectivistas como la nuestra donde se le resta importancia. Me atrevo a decir también que de manera generalizada, se podría decir que los países desarrollados tienden más a valorar el tiempo que los que están en vías de desarrollo. ¿Por qué será? En el caso de México, aquí es totalmente aceptable llegar 15 minutos tarde a una cita. De hecho, creo que es peor visto quien no puede esperar 15 minutos a alguien que quien hacer esperar 15 minutos a alguien.

Me da la impresión que la impuntualidad aquí la consideran como un rasgo simpático de los mexicanos. Muchos sonríen al momento que niegan levemente con la cabeza, cuando ver llegar a alguien tarde a un compromiso, como diciendo “ah nunca puede faltar el impuntual…” A la gente le causa gracia escuchar relatos de extranjeros con culturas muy diferentes, cuando estos se quejan de los inconvenientes que les fueron causados por la impuntualidad mexicana. La gente luego cuenta esos relatos, como si fueran motivo de orgullo, casi compitiendo por ver quien tiene el más gracioso de todos. Lo más que se puede hacer por esos extranjeros en ese momento, es explicarles que es parte del “folklore” y que no se lo tomen de manera personal. Yo que he vivido toda mi vida aquí y aún así me resulta muy molesto, para ellos ha de ser muy difícil.

Esto no es un problema algunos cuantos o del mexicano estereotipo, es un problema generalizado y lo encuentras en lugares donde no esperarías que existiera. ¿Hasta en las empresas? Sí, me entristece conocer gente que a pesar de ser exitosos profesionistas, posean una cultura al respecto tan pobre, que no entiendo como es que llegaron hasta donde están o como han logrado mantenerse ahí. Tan pobre como para relacionar la idea de que el hacer esperar a otra persona, refleja una relación de mayor poder que esta. Que el estar arriba les da el derecho de desperdiciar el tiempo de quienes están debajo a su antojo. En otros países quien no puede estar a tiempo a la hora en que acordó es considerado un inepto, aquí es considerado alguien importante y poderoso. En las empresas, las cosas llegan a tal absurdo que algunas han implementado el “bono por puntualidad”. ¿Al rato van a sacar el “bono por no robar” o que? Creo que el hacer algo bueno es lo que debe de ser premiado, de ninguna manera el “abstenerse de hacer algo malo”. Llegar a la hora que se acordó es lo mínimo esperable de quienes pretenden trabajar juntos.

¿Por qué decidí llamar este artículo el premio a la impuntualidad? Lo hice porque siento que ese es el enfoque con el que se maneja. Algunos les parecerá tan normal la impuntualidad que se extrañan de alguien que parezca no querer aceptarla. Yo siempre he sido muy puntual toda mi vida y me organizo de tal manera en que estoy en el lugar a la hora en que se acordó. No me gusta esperar por lo que yo tampoco hago esperar a la gente con la que quedo. Si por algún imprevisto me doy cuenta que no voy a poder llegar a tiempo, aviso en ese momento y pido disculpas al llegar.

Siento que nosotros mismos somos quienes incentivamos la impuntualidad. Comenzando por aceptar esos 15 minutos de tregua, la gente que podría llegar a tiempo en muchos casos de igual manera los espera por temor a llegar “demasiado temprano” y estar esperando a los demás. Siguiendo por “respetar” la impuntualidad de los demás y retrasar los compromisos a modo que hayan llegado todos los impuntuales. ¿Cuántas veces no ha tenido que esperar uno, “15 minutillos más” a que llegue la mayoría de la gente para que comienze una conferencia o alguna cosa por el estilo? Eso empeora sumandole el que aquí, tener algún conocido haciendo fila es garantía de alcanzar buen lugar. ¿A quién le importa llegar temprano si comoquiera es solo cosa de darse la vuelta y ver a quien se topan? Luego no falta el listillo que quiere apartar la fila entera en el cine.

Otro caso muy notorio, al menos para mí, es en las cenas. La diferencia de llegada entre el primero y el último puede ser fácilmente de 1 hora, pero eso sí, nadie comienza hasta que llegue el último, y nadie se levanta hasta que el último haya terminado. Actuando de esa manera, realmente el de la mejor posición siempre es el impuntual, el jamás desperdicia su tiempo.








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